Sólo hazlo

Hay un temor extraño en mis dedos. Siempre digo que voy a regresar a escribir y nada. Recuerdo cuando tenía un buen número de visitas. No me daba miedo redactar, en realidad lo hacía como me saliera. Cuando entré a Letras Hispánicas todo se volvió raro: ¡Me daba pavor plasmar mis ideas!

Según yo, jamás eran buenas. Rodeado de tanto intelecto y personas con un sentido crítico más desarrollado me sentí tan inferior. Claro aquí entra todos los consejos positivos que le damos a los amigos: “No te compares, tú tienes lo tuyo” entre otras cosas; sin embargo, en ese momento quería ser tan bueno como ellos, pero cuando lo intentaba sentía que me estaba forzando a ser alguien que no soy. Terminé dejándolo.

La carrera de Letras es hermosa, tal vez un día regrese a terminarla a distancia. Por ahora, salté a la carrera que quería desde el principio: Diseño y comunicación visual. Me siento un poco fuera de lugar. Todos mis amigos ya tienen trabajo y terminaron sus estudios. Yo casi sigo igual. No ayuda mucho que en mi el tiempo pasa muy lento, es decir, me veo muy joven.

Siempre he corrido. Mi gran preocupación es el tempus fugit, no obstante, desde el 2011 siento que estoy en una burbuja espacio-temporal. Es como ver el mundo moverse tan rápido, pero en mi esfera espacial el tiempo va a otro ritmo. Estoy confundido, se siente bien, pero pienso que no es lo correcto. Si algo he aprendido es que si no hay coherencia entre lo que uno piensa, siente y hace, existe un problema.

Ese debe ser el problema. No hago lo que siento y pienso.

En fin, no sé que rumbo tome este blog, lo único que sé es que seguirá con su esencia principal, ser el lugar donde dejo lo que pienso sin importar lo que diga el mundo.

Saludos a quien todavía lee esto 😀

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Catarsis ante los paros

—- Pueden vapulearme después de leer esto, sólo, como todos los aquí presentes, estoy haciendo catarsis, desde el punto de vista psicológico, a raíz de lo que acontece en la facultad —-

Creo primero hay que analizar las emociones que esto nos causa, por lo que he leído, lo que impera es el miedo: miedo a perder clases, miedo a perder el semestre, miedo al por venir, miedo a lo que esta haciendo el estado con nosotros, miedo a que si nos manifestamos nos detengan o maten. Pienso: desde el miedo no se puede hacer nada.

Trato de encontrar el origen, ya que estos temores creo fueron cultivados en nosotros, pues nos han contado, vivimos o hemos visto el impacto que este tipo de acciones tienen y es normal sentir temor, por ello todos podemos tener la razón más acertada, la más congruente, el argumento que desde nuestro pensar beneficie el estado de bienestar en el cual estamos.

El problema es complejo, no es fácil pedirle a alguien que deje todo lo que él o ella ve como lo correcto para que te siga, aplica para los dos bandos que se están generando en este dialogo. Lo único para mi claro es que sólo unidos podremos hacer grandes cosas.

Pienso, no en la misión con la cual nuestra facultad tiene el estandarte de entidad vigía de los derechos, si no en el peso simbólico que tiene esa diosa a la cual ponen en carteles, playeras, papelería oficial, stickers, pulseras, botones, con el afán de crear identidad, me refiero a Atenea, diosa de la sabiduría, las artes, la guerra, la estrategia y la justicia.

Ser consciente de que soy, por decirlo de alguna forma, heredero de esas virtudes, me cuestiona y porqué no decirlo, me intimida: ¿qué es lo justo ante esta situación; cuál sería la actitud más sabia que debería de tomar; cuál es el bien mayor de todo esto (terminar la carrera o buscar presionar al gobierno para garantizar un mejor por venir); qué estrategia sería la mejor para lograr la conciliación? éstas aún no puedo respondérmelas, pienso lo haré conforme avancen las asambleas.

Pero hay más, ¿cuál es nuestra misión como sociedad letrada del siglo XXI, qué sentido tiene y tendrá ser licenciado en este país? Por ahora, para mi, la segunda sólo la puedo ver como un tramite que te piden para tener el trabajo que sueñas, un peldaño más en la jerarquía social, una licencia que te da el estado para desempeñar un rol social, ya sea enseñar, investigar, editar.

Enseñar, y tal vez sólo por eso, porque en un futuro podría ser maestro, me atañe lo que esta pasando con esta reforma y las consecuencias que puede generar el descontento social que impera sobre ella.

Vivimos en sociedad, lo que puede en un momento no afectarme, en el momento más inoportuno me afectará, por ello, apoyo al paro siempre y cuando ese tiempo se dedique a pensar en un discurso con el cual podamos llegar a informar de manera efectiva a las personas de lo que estas pasando; en formar brigadas por delegaciones para que desde plazas públicas o en el transporte se haga llegar nuestro mensaje; sí, apoyarnos de las redes sociales, esta bien, pero no establecerlas como único medio de difusión; poder debatir las reformas y proponer los cómos para llevarlas a ser un verdadero beneficio para todos obviamente con las asesorías jurídicas que esto contempla.

Apoyo el paro siempre y cuando se de el orden y organización que necesitamos,  así como, seamos capaces de escuchar al otro.

Un mes después

Justo se acaba de cumplir un mes desde el inicio de semestre, es increíble la cantidad de lecturas que tengo, las tareas y los proyectos. Por muy extraño que parezca yo quería esto, no sé aún para qué, sin embargo lo vivo, no falta mucho para terminar la carrera: ya hay que imaginarse la tesis, el servicio, el examen profesional, mi foto con toga y birrete, el viaje de graduación, mi fiesta de completa destrucción por mis 25 años (nombre que le pusieron mis amigos, no yo).

Sí, 25 años, son cinco lustros, un cuarto de siglo, lo que se tarda aproximadamente un árbol en ser adulto, entre otros simbolismos, ¡es más! Podría hacer algún ritual exótico Romano, chino, azteca, algo así… ¡Momento! Pese a que resulte magnánimo ese instante, en lo único que puedo pensar en ahora es en las entregas de la semana, no en fiestas.  Antes, cuando más joven, iba por la vida como el conejo de Alicia «No tengo tiempo»; ahora sé que cada cosa tiene su momento, hay que hacer todo en tiempo presente, si siguiera viviendo con el temor o la ilusión en futuro y viendo al tiempo como un gran monstruo, sin tomar acción, sólo ganaré una ansiedad absoluta y no haré nada.

Hoy sólo pienso en el lindo trabajo que hago sobre «El limbo» un cuento de Elena Poniatowska, la junta del proyecto de comida del siglo XVIII en México y en dormir. Falta poco para que la esperada fecha de natalicio, pero pensaré en ello hasta un día antes, por ahora, sólo en lo que me ocupa mañana.  Hasta aquí por hoy.

La imagen es:  reloj blando en el momento de su primera explosión – Salvador Dalí.

El miedo a volver a escribir (reviviendo el blog)

Escribo y eso es todo. Escribo: doy la mitad del poema. Poesía no es signos negros en la página blanca. Llamo poesía a ese lugar del encuentro con la experiencia ajena. El lector, la lectora harán o no el poema que tan sólo he esbozado.
José Emilio Pacheco.
Es obvio. Uno prefiere que guste el trabajo, pero a eso de escribir para los escritores yo no le encuentro la gracia. La cosa son los lectores.
Roberto Fontanarrosa.
Saber leer es saber andar. Saber escribir es saber ascender.
José Martí.

Había una vez un muchacho que escribía mucho, tanto que cuidaba muy poco lo que redactaba, un buen día de agosto de hace dos años, la vida lo llevo a un tumultuoso, exótico y tranquilo lugar llamado Facultad de Filosofía y Letras donde empezó a estudiar Lengua y Literaturas Hispánicas. Ahí como buen advenedizo intentó explicarse ¿qué carajos hacia ahí? Le gustaba escribir, sin embargo no lo veía como una forma de vivir, es importante decir que su enfoque era otro, él se había preparado para ser Diseñador o Computólogo.

Resignado, tal vez algo seducido por el entorno y los profesores, decidió que si estaba ahí debía hacer buen uso de lo aprendido. Créame, estimado leyente, no es un alumno ejemplar, ni siquiera se acerca a los grandes come libros de ese lugar, él sólo se empeña en hacer un buen papel. Dado que no había pulido este lado de su perfil determinó que debía usar sus dotes de ilustrador  y dedicarse a un sector que lo acercara más a lo que quería, de esa manera se inclinó por la Literatura Infantil. Con ese objetivo en mente va dando palazos y pisando con tiento los semestres que pasan, pues la espinita de ¿esto será lo mio? Lo visita a cada rato.

El rigor que la carrera impone sobre el buen uso de su idioma sin ser purista le emocionaba, pero también lo aterraba. Ahora, se pone a revisar lo que escribía en este blog y no puede creer los horrores, asesinatos tal cual, cometidos contra la lengua que estudia y ama: El español. Por tal motivo, cada vez que intentaba regresar a este sitio, el miedo lo invadía: ¿Para qué escribir, con qué objetivo, tendrá sentido regresar? La respuesta llegó una tarde mientras recordaba lo que le dijo José Emilio Pacheco sobre el oficio de escribir, más un curioso descubrimiento de la frase de Roberto Fontanarrosa.

Sí, él debía volver, pues sólo en el gerundio de escribir se podría hacer camino, sólo de esa manera vencería su miedo. Su gran maestro J.E.P. ya había dicho «lleva un diario, si vas a escribir lee, lee mucho de lo que te guste» y es eso lo que hará, total, «La cosa son los lectores», escribir puro ensayo en su facultad le pesa, cansa y merma el ánimo, debe encontrar un deshago en el cual pueda ser poco académico sin perder de vista las nuevas reflexiones de su lozano contexto.

Por lo tanto, esperará dejar de ser advenedizo en tierra de molinos gigantes, cronopios, gauchos valientes, niños de la edad de oro, de Quevedo y compañía, de los escritores olvidados, de La hojarasca. De igual forma, confía en que regresen sus lectores y se agreguen nuevos.

Some written – Metronomy

Esta canción en particular, me gusta mucho. Ahora que pude comprar el disco dije: ¡Hay que compartirla! y aquí la tienen. Traduciendo no soy hábil, así es que espero alguien pueda hacer un gran trabajo con esto.

Some Written
Metronomy

I tried to catch you up but I’m too late
So as I finish up your lemonade
I’ll send a message, some written, one sung
You left a number that’s eight numbers long

I thought I did enough but that’s my mistake.
It’s time to liven up your lemonade
I’ll send a message, some written, one sung
You left a number that’s eight numbers long

There’s no getting over so I’m done
I’ll forget the number and I’m gone.